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Entrenamiento de la Propiocepción

Propiocepción

Es el sentido que nos informa de la posición, orientación y rotación del cuerpo en el espacio, y de la posición y los movimientos de los distintos miembros del cuerpo, gracias a las sensaciones cinestésicas o sensaciones de movimiento, detectadas por receptores nerviosos o propioceptores localizados en los músculos, tendones (tendinoso de Golgi), articulaciones, ligamentos (presoreceptores) y oído interno.

Los propioceptores son responsables de recopilar información acerca de los cambios de posición y de la amplitud de movimiento de una articulación. Durante la práctica deportiva se producen infinidad de cambios de dirección y de posición que solicitarán los mecanismos propioceptores del deportista.

Cuando sufrimos una lesión, el sistema propioceptivo se deteriora produciéndose un déficit en la información propioceptiva que le llega al sujeto. De esta forma, esa persona es más propensa a sufrir otra lesión. Además, disminuye la coordinación motriz en el ámbito deportivo.

El entrenamiento de la propiocepción puede inducir mejoras como:

  1. Recuperación del sistema propioceptivo tras lesiones que disminuyen la efectividad de este sistema y hacen que tengamos más posibilidades de reincidir en la lesión.
  2. Prevención de lesiones: puede ayudarnos a evitar posibles lesiones propias de la práctica deportiva, sobre todo en deportes que conllevan acciones de mayor dificultad o de gran exigencia competitiva.
  3. Mejora del rendimiento en deportes de alto nivel. La mejora de las percepciones nos permitirá alcanzar un rendimiento óptimo.

El sistema propioceptivo puede entrenarse a través de ejercicios específicos que nos ayudan a responder con mayor eficacia mejorando la fuerza, coordinación, equilibrio, tiempo de reacción ante situaciones determinadas. El atleta aprende a sacar ventajas de los mecanismos reflejos, mejorando los estímulos facilitadores que aumentan el rendimiento y disminuyendo las inhibiciones que lo reducen. Así, reflejos como el de estiramiento, que pueden aparecer ante una situación inesperada (por ejemplo, perder el equilibrio) se pueden manifestar de forma correcta (ayudan a recuperar la postura) o incorrecta (provocar un desequilibrio mayor)

En los ejercicios se debe respetar una progresión gradual que va de lo mas simple a lo mas complejo, pudiendo evolucionar en la dificultad basándose en los siguientes criterios sugeridos:

  • Demandar una mayor tensión de la musculatura a través de la utilización de elementos como tobilleras con peso, bandas elásticas elásticas (therabands) de diferentes resistencias, mancuernas, barras con peso.
  • Disminuir la base de apoyo: pasar de apoyo bipodal a unipodal, apoyarnos solamente sobre una parte del pie (talón, punta, externo e interno).
  • Utilizar superficies de apoyo irregulares: pie sobre pelota de goma espuma, colchonetas de diferentes grosores, equilibrio sobre planos inestables: tabla de Freeman o plataforma de BOSU (Both Sides Up), sistema creado por David Weck en base a una plataforma inestable, con un lado plano y el otro de semiesfera, cama elástica, plataformas vibratorias.
  • Restringir la información que llega a través de otros sistemas para centrarnos en los propioceptores. Por ejemplo, podemos comenzar los ejercicios delante de un espejo para ayudarnos del sistema visual, después pasamos a realizar los ejercicios sin mirar al espejo y, por último, cerramos los ojos para restringir las aferencias del sistema visual.

Plataforma vibratoria y propiocepción

Se generan oscilaciones sobre una placa vibratoria que se transmiten al cuerpo, concretamente, a la musculatura, provocando la contracción refleja de los músculos, y un aumento de la circulación sanguínea desde un primer momento.

Efecto de la vibración sobre los diferentes receptores:

Cutáneos --> Responde a frecuencias muy elevadas y locales

Tendinoso de Golgi --> Frecuencias moderadas y amplitud elevada

Articulares y terminaciones secundarias --> Poco sensibles a las vibraciones

Teniendo en cuenta la estimulación que produce la vibración sobre los diferentes receptores nerviosos se podría inferir, en mi opinión personal, que posee un efecto beneficioso en el entrenamiento del sistema propioceptivo, principalmente sobre aquellos receptores que se encuentran a nivel tendinoso y aquellos que proporcionan información sobre el estado tónico muscular y sobre el movimiento, contribuyendo al sentido de la posición y al movimiento. aunque no debería ser la única forma de entrenarlo, complementándolo con diferentes métodos y planes de ejercicios.

Lic. Gustavo Güerzoni

Kinesiólogo Fisiatra

Director Sporthesis S.A.

www.sporthesis.com

Revista Sportmax 04/12/2017